Miles acudieron a Belgrado para despedir a Ratko Mladić solemnemente. El féretro recibió honores militares mientras se escuchaban disparos de respeto.

Medios serbios llamaron al sepelio un auténtico funeral de Estado.

Von der Leyen y Costa calificaron las imágenes del entierro de impactantes. Numerosos ministros, líderes religiosos y políticos nacionalistas participaron en el acto.

Konakovic ordenó reducir el personal diplomático bosnio tras la ceremonia oficial. La Unión Europea ahora sopesa congelar fondos ante la glorificación del criminal.