La familia Ayyaş abandonó su hogar por ordenes del ejército israelí. Poco después, los drones atacaron la nueva zona donde buscaban refugio.
Durante un desayuno, disparos alcanzaron a la madre de Azmi Ayyaş.
Azmi, con solo catorce años, vio marcharse a su madre envuelta en tela. Tras enterrar a su madre, la familia decidió trasladarse hacia Han Yunus.
El abuelo fabricó un ney casero, animando a Azmi a intentarlo. Con cada nota del ney, Azmi sentía consuelo y recordaba a su madre.
