Los inspectores de De Lijn experimentan crecientes ataques durante sus turnos. En el año pasado, se registraron hasta ciento veintiséis agresiones físicas.

Noventa y ocho incidentes con insultos reflejaron el ambiente tenso vivido.

Las ausencias laborales alcanzaron mil setecientos cincuenta días en total. Desde dos mil diecinueve, nunca se había reportado una cifra tan alta.

Un inspector fue gravemente herido durante un control en Anvers-Berchem. Como respuesta, De Lijn ha propuesto nuevas medidas para la seguridad.