Trabajadores descubren una enorme bomba durante tareas rutinarias en Beauvechain. Expertos de Defensa llegan rápido al lugar tras el inesperado hallazgo.
La bomba, de fabricación estadounidense, pesaba cerca de quinientas libras.
Los equipos analizan cuidadosamente el artefacto sin tocar sus componentes originales. Specialistas logran retirar las espoletas de forma segura y coordinada.
Tras varias horas, el dispositivo queda estabilizado para su transporte controlado. Una vez asegurada, la bomba será destruida según los protocolos establecidos.
