La policía de Bruselas intensificó los controles sobre patinetes eléctricos sospechosos. Durante la operación, verificaron un total de doce vehículos de movilidad personal.
Cuatro patinetes acabaron inmovilizados al ser considerados no aptos circulando.
Se registró una velocidad máxima de cincuenta y siete kilómetros por hora. Los agentes realizaron un centenar veintinueve pruebas de alcoholemia a conductores presentes.
Se levantaron diez actas oficiales recogiendo varias infracciones detectadas en diferentes situaciones. El objetivo principal de la operación es reforzar la seguridad y control.
