En toda Europa, faltan cuidadoras y cuidadores en el sector sociosanitario. Los gobiernos empiezan a ajustar políticas migratorias ante el creciente problema social.
El envejecimiento demográfico agrava la demanda de trabajadores especializados en cuidados.
Muchas administraciones plantean incentivos para atraer a nuevos trabajadores migrantes. Diversos expertos piden ampliar plantillas para garantizar la sostenibilidad del sistema.
La carencia de personal genera intensos debates y confrontaciones políticas recurrentes. El modelo migratorio futuro depende de necesidades laborales y consensos sociales emergentes.
