Miles de jóvenes en Europa buscan alojamiento asequible sin encontrar soluciones viables. En las grandes ciudades europeas, cada vez escasean más los pisos disponibles.
Muchos estudiantes afirman que los precios alcanzan niveles imposibles para sus bolsillos.
La falta de residencias universitarias añade presión sobre quienes empiezan sus carreras universitarias. Autoridades anuncian nuevos proyectos pero no ofrecen plazos concretos para ejecutarlos.
Por ahora, la mayoría debe optar por alternativas temporales y notoriamente caras. Se espera que la crisis empeore con el inicio del próximo curso académico.
