Especialistas alertan del peligro de que roben huellas dactilares o rostros. Una vez expuestos estos datos, nunca pueden ser totalmente recuperados.
Los hackers aprovechan brechas para obtener acceso a información biométrica sensible.
Exponer tu iris o tu cara genera un peligro permanente para siempre. Cambiar contraseñas es posible, pero no puedes modificar tus huellas.
Operaciones bancarias y la identificación personal, seriamente amenazados con filtraciones. Reclaman mayores medidas de seguridad y leyes más estrictas ante estas amenazas.
