Las calles muestran contenedores repletos de ropa desechada recientemente usada. Millones de prendas terminan en vertederos cada año, saturando espacios disponibles.
El aumento constante de colecciones impulsa el ciclo de consumo desenfrenado.
Muchos expertos alertan sobre la lenta descomposición de fibras sintéticas textiles. La mayor parte de estos residuos contribuye al empeoramiento de la contaminación.
Aunque surgen marcas sostenibles, el hábito de consumo difícilmente cambia pronto. Organizaciones ambientales proponen acciones urgentes para reducir y reciclar textiles.
