El consumo familiar aumentó durante la primavera, superando previsiones económicas previas. En la segunda parte del año, la economía creció algo más.
Energía y transporte tuvieron relevancia, aunque persisten ciertas incertidumbres internacionales.
La demanda de automóviles eléctricos se incrementó en muchos hogares neerlandeses. El conflicto en Irán provocó cierta inestabilidad en los mercados energéticos recientes.
Sectores como la hostelería, industria y comercio también empujaron la recuperación general. La eurozona mostró igualmente un crecimiento paralelo, reflejando recuperación económica conjunta.
