Los gobiernos europeos se enfrentan a una fuerte presión sobre pensiones. El envejecimiento poblacional y bajas tasas de natalidad continúan preocupando enormemente.

Según la OCDE, varias naciones han elevado la edad mínima requerida.

Actualmente, Dinamarca, Noruega o Islandia fijan la jubilación en sesenta y siete. Bulgaria, por ejemplo, permite a los hombres jubilarse algo antes todavía.

Se prevé para dos mil setenta y cuatro aumentos aún mayores globalmente. Expertos advierten que sólo subir la edad no garantiza sostenibilidad financiera.