Las ciudades alemanas superaron los cuarenta grados a finales de junio. El Instituto Robert Koch estimó nueve mil ochocientas muertes por calor.

Las medias semanales alcanzaron veintiséis grados según los últimos informes.

Expertos advierten que ancianos y enfermos crónicos sufren especialmente estas olas. Muchas defunciones no aparecen en estadísticas, solo en cálculos indirectos médicos.

Ambulancias y hospitales sin aire acondicionado complicaron aún más la situación sanitaria. Se prevé que en próximos años aumenten los fallecimientos relacionados con calor.