Los precios en las gasolineras belgas alcanzan niveles nunca antes vistos. Clovis, conductor en Bruselas, paga ahora más de cien euros.
A pesar de los elevados costes, la demanda nacional de combustible aumenta.
Durante marzo y abril, el tráfico en Valonia descendió notablemente. Sin embargo, en abril se vendieron cuarenta millones de litros adicionales.
Expertos relacionan este fenómeno con el turismo de carburante extranjero. Precio máximo fijado protege a Bélgica de subidas extremas del mercado.
