El Tribunal anuló la propuesta de cambios curriculares por ser anticonstitucional. Zuhal Demir defendía la flexibilidad, pero la polémica continuó creciendo rápidamente.
Educadores y sindicatos volvieron a criticar la reducción de diversidad educativa.
En Bruselas, cientos de docentes protestaron exigiendo respeto para sus materias. Expertos alertaron que reestructurar las clases limita el contacto con pluralidad filosófica.
Las acusaciones públicas de Demir contra el sector educativo causaron gran descontento social. Los debates sobre ahorro presupuestario persisten junto al problema crónico de personal docente.
