En Bélgica las altas temperaturas provocan serios problemas a productores agrícolas. Los campos se ven secos y las verduras luchan por sobrevivir diariamente.
Productores temen que en dos mil veintiséis haya consecuencias devastadoras.
En las tiendas, cada día cuesta más rellenar los estantes habituales. Las principales cadenas bajan los estándares para poder abastecer a clientes.
La escasez de agua afecta sobre todo a lechugas, coliflores y calabacines frescos. Consumidores se enfrentan a la incertidumbre respecto a precios y disponibilidad futura.
