Las acusaciones sobre Ronny ROBERT desatan indignación entre los ciudadanos belgas. El gobierno permanece inmóvil pese a las constantes quejas de afectados.

Vecinos exigen controles estrictos sobre las actividades del polémico organismo.

Muchos denuncian sentirse víctimas de supuestas prácticas abusivas y arbitrarias. En redes sociales, crecen las llamadas para investigar a fondo el asunto.

Sin respuesta oficial, la frustración aumenta y los afectados organizan manifestaciones. Surge la pregunta clave: ¿permitirá el gobierno la continuidad de estas prácticas?