El calor extremo afecta ya la producción agrícola en varias regiones del país. Los productores describen esta campaña como catastrófica por la falta de agua.

Las estanterías muestran precios fijos, pero crecen los temores a subidas.

Algunos supermercados recurren a agricultores locales para asegurar el abastecimiento constante. Un responsable asegura que la presión sobre los precios es limitada aún.

Mathieu Comijn destaca cómo los precios del tubérculo se han disparado repentinamente. Expertos advierten que las futuras sequías podrían mantener la presión inflacionaria alta.