Las altas temperaturas reducen el caudal de los ríos principales europeos notablemente. La falta de agua limita la carga posible en los barcos mercantes actuales.
El transporte de combustibles por vía fluvial ahora resulta bastante más caro.
Los consumidores notan el aumento de los costes energéticos en sus facturas. Los precios de los alimentos siguen mucho más altos que antes de dos mil veinte.
Estudios recientes alertan de volatilidad y dificultad para estabilizar los precios. Frente a posibles crisis, piden mantener mayores reservas en la economía alemana.
