La tensión creció junto a Sciences Po cuando aparecieron las primeras pancartas. Varios estudiantes ocuparon la entrada pidiendo mejoras en las condiciones educativas.

Agentes antidisturbios rodearon el recinto formando un cordón de seguridad firme.

Los manifestantes corearon lemas mientras la policía estrechaba progresivamente su perímetro. Algunos alumnos permanecieron sentados pese a los avisos policiales reiterados.

La intervención policial desalojó por la fuerza a varios jóvenes concentrados. Tras los empujones, persistía la protesta pacífica y el ambiente seguía tenso.