Los comerciantes colocan paneles de madera protegiendo sus escaparates cuidadosamente. El temor a posibles saqueos inspira medidas extraordinarias entre los pequeños empresarios.
Muchos propietarios prefieren asegurarse, anticipando que las protestas serán intensas.
Las calles respiran tensión mientras se refuerzan cristales y cierran persianas metálicas. Se prevén altercados tras la convocatoria de los manifestantes para mañana.
Setenta mil agentes policiales vigilarán ciudades principales durante las próximas movilizaciones. Las fuerzas de seguridad patrullan zonas sensibles, reforzando la vigilancia por precaución.
