Al finalizar el encuentro, Dewinter compartió un mensaje controvertido en Twitter. Su publicación relacionó la derrota deportiva con cuestiones religiosas y culturales.

En la ciudad, muchos vecinos comenzaron a debatir la intención política real.

Las críticas apuntaron al uso habitual de la manipulación en el discurso. Muchos consideran que fomenta una sensación de amenaza continua entre ciudadanos.

Activistas denunciaron que estos mensajes perjudican la convivencia en Bélgica. Exigieron que la Unión Europea actúe firmemente contra el odio institucional.