El gobierno federal belga afronta su mayor crisis política en décadas. El déficit presupuestario se agrava mientras la inflación no deja de aumentar.
La deuda pública alcanzará casi setecientos mil millones de euros próximamente.
Los precios de la energía disparan la inflación general y provocan alarma social. El Banco Central Europeo advierte que el objetivo inflacionario parece cada vez lejano.
El Primer Ministro propuso dimitir pero el Rey ha rechazado su renuncia. La OCDE y el Fondo Monetario Internacional insisten en recortes fiscales inmediatos.
