En la frontera búlgara, las autoridades pararon un camión turco. Durante la inspección, se localizaron numerosos productos de tabaco no declarados.
Se hallaron mil quinientos trece cigarrillos electrónicos y millones de filtros.
Asimismo, había mil novecientas noventa baterías de plástico como repuesto. Aparecieron unos cuatro mil seiscientos productos de tabaco para calentar.
El valor del tabaco requisado superaba los cincuenta y tres mil euros. Bajo supervisión judicial, se abrió una investigación formal sobre el caso.
