Bélgica y Europa occidental sufren la ola de calor más intensa registrada. El fenómeno atrapa aire cálido sahariano y eleva temperaturas a niveles excepcionales.

En diversas ciudades belgas, termómetros se acercan peligrosamente a los cuarenta grados centígrados.

Hospitales belgas se ven desbordados; autoridades emiten alertas sanitarias urgentes inmediatamente. Numerosos eventos públicos en Bélgica son cancelados por la situación climática extrema.

Análisis científicos confirman la influencia decisiva del cambio climático provocado por humanos. Expertos reclaman recortes acelerados en emisiones para frenar futuras olas extremas.