En los cantones de Berna y Lucerna las vacas se debilitan. Veterinarios descubren muchos casos de diarrea y fiebre muy elevada.

Las explotaciones notan una preocupante caída en la producción láctea.

Aumentan las especulaciones: calor, infecciones bacterianas o coronavirus bovino. Ningún indicio de salmonela o enfermedades contagiosas detectado hasta ahora.

Autoridades recomiendan separar las reses enfermas para extremar la higiene. Se aconseja ofrecer agua, electrolitos y vigilancia veterinaria a las vacas.