Las altas temperaturas han derretido gran parte del hielo alpino. En verano, las olas de calor endurecieron aún más la situación glacial.

Matthias Huss advierte sobre una disminución preocupante del volumen helado.

Comparan estos registros sólo con aquel caluroso verano de dos mil veintidós. El deshielo afecta tanto a reservas hídricas como a hidroeléctricas nacionales vitales.

Durante dos semanas, cada seis segundos se perdía un volumen significativo. Los científicos instan a aprovechar la última oportunidad contra el cambio climático.