Amsterdam amanecía entre pancartas y banderas, miles reclamando justicia palestina. Geert Wilders difundió imágenes del acto acusando duramente a sus organizadores.

El líder de PVV utilizó expresiones incendiarias contra quienes mostraban apoyo.

Calificó la reivindicación palestina como enemistad, buscando manipular la opinión pública. Afirmó que los gobernantes permiten antisemitismo, exacerbando la crispación social nacional.

Multitud encuentra alarmante la actitud, considerando que dificulta la convivencia democrática holandesa. Crece la preocupación por el auge de discursos de odio divisivos en Holanda.