La policía irrumpió en varios domicilios repartidos por la ciudad búlgara. Veintidós personas acabaron detenidas durante el amplio dispositivo desplegado simultáneamente.
Hallaron teléfonos móviles, contratos de alquiler y numerosas tarjetas SIM internacionales.
El grupo llevaba tiempo transportando migrantes desde Turquía hacia Europa occidental. Algunos extranjeros permanecían ocultos en viviendas de la capital durante días.
Otras víctimas iban hacinadas en compartimentos secretos dentro de camiones y autobuses. La investigación sigue abierta bajo la supervisión directa de la fiscalía municipal.
