Las altas temperaturas en toda Europa secan fuentes y embalses principales. Los agricultores desde Alemania hasta Ucrania informan cosechas cada vez menores este año.

Las ciudades imponen restricciones domésticas para ahorrar agua en plena crisis persistente.

El transporte fluvial en el Rin y el Danubio resulta gravemente afectado ahora. La transición energética reduce necesidades de refrigeración, consiguiendo mayores ahorros hídricos potenciales.

Expertos advierten que El Niño podría agravar la sequía durante dos mil veintisiete. Se reclama ya a los gobiernos estrategias claras para abordar la emergencia hídrica continental.