Varias ciudades europeas afrontan preparativos ante inminentes protestas callejeras previstas. Los comerciantes han cubierto escaparates con resistentes paneles de madera gruesa.

En lugares como Berlín o Nancy, el ambiente está cargado de expectación.

Propietarios temen destrozos o saqueos, protegiendo cuidadosamente puertas y ventanas. Autoridades locales siguen sin publicar detalles oficiales sobre horarios o días concretos.

Los agentes patrullan zonas comerciales, observando cualquier movimiento considerado sospechoso constantemente. Los vecinos observan con preocupación cómo se intensifican las medidas de precaución urbana.