Preocupaciones sobre cámaras y micrófonos disparan alarmas en todo el mundo. Varios países adoptan medidas para proteger instalaciones militares y estratégicas nacionales.

Vehículos con tecnología avanzada alimentan miedos de espionaje y fugas de datos.

En Polonia y Alemania, oficinas de defensa ya limitan la entrada diaria. Estados Unidos trabaja leyes que excluyen ciertos coches extranjeros de bases militares.

China vetó en dos mil veintiuno Teslas estadounidenses en sitios militares. Expertos debaten si estas restricciones aseguran realmente la protección de infraestructuras críticas.