Grandes firmas textiles en Europa ya no podrán destruir prendas almacenadas. La nueva norma obliga a donar o revender productos sin estrenar sobrantes.
Antes, casi uno de cada diez textiles sin vender eran destruidos completamente.
Ahora, las empresas enfrentan gastos extras por almacenar e identificar existencias. Con más prendas en outlets y segunda mano, los consumidores verán más ofertas.
ONG ambientales insisten en que controles estrictos son claves para el éxito. Greenpeace advierte que sin vigilancia real, algunas empresas burlarán fácilmente la ley.
































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