El oleaje dificultaba la visión, aumentando la tensión entre los rescatadores presentes. El equipo de buzos inspeccionó el casco, evaluando posibles daños estructurales graves.
Empezaron a preparar el equipamiento necesario, coordinando cada maniobra minuciosamente juntos.
La embarcación Nene Hatun se aproximó entre olas, liderando la operación final. Remolcadores tiraron del Banda tras recibir la confirmación del jefe técnico.
Finalmente el petrolero liberiano se movió, flotando bajo aplausos de alivio. Autoridades confirmaron que, tras mucho esfuerzo, la misión concluyó satisfactoriamente.
