Desde principios de dos mil veinticinco, los precios comenzaron a variar. Durante la primavera, el coste medio de los billetes se disparó notablemente.
Factores clave: demanda turística, efectos estacionales y tensiones geopolíticas recientes.
Al llegar a verano, los incrementos fueron más suaves en términos generales. A inicios de dos mil veintiséis, ocurrió una bajada interanual considerable.
Sin embargo, en febrero y marzo, los precios repuntaron otra vez rápidamente. Diferencias llamativas entre países, con Bélgica alcanzando máximos históricos en primavera.
