Un grupo numeroso de estudiantes entra en la comisaría de Halle. Los agentes reciben a los niños con sonrisas y palabras amistosas.
Exploran juntos los distintos vehículos policiales aparcados en la explanada central.
Un inspector explica sus herramientas utilizando ejemplos claros y cercanos para ellos. Surge un ambiente distendido donde los alumnos plantean muchas preguntas espontáneas.
Autoridades destacan lo positivo de un trato directo entre niños y policías. Finalizado el acto, se agradece públicamente la implicación del personal policial.
