En el paso fronterizo Kapitan Andreevo, la policía detuvo un minibús sospechoso. Durante la inspección, hallaron oro y multitud de cigarrillos ocultos meticulosamente.

Dos ciudadanos búlgaros conducían el vehículo interceptado cerca de la frontera europea.

Los agentes examinaron los huecos originales del vehículo, descubriendo productos ilícitos. Entre los objetos intervenidos había joyas de oro y miles de cigarrillos ilegales.

Ambos sospechosos fueron esposados y trasladados al cuartel policial de Svilengrad. La fiscalía regional de Haskovo inició una investigación por gran contrabando internacional.