En el puerto de Tallin, un camión levantó sospechas aduaneras inmediatamente. El camión, registrado como transporte de pintura, llamó la atención policial rápidamente.
Un perro detector de tabaco alertó sobre el remolque del vehículo sospechoso.
Tras la inspección minuciosa, hallaron cerca de dos millones de cigarrillos ilegales. El conductor, un ciudadano letón de cincuenta y ocho años, fue detenido formalmente.
La justicia estonia decidió retener al conductor durante dos meses enteros. El incidente volvió a subrayar la importancia del corredor nórdico para contrabando.
