La policía local anuncia el desalojo de ambos aparcamientos de bicicletas. Se pide a los ciudadanos retirar sus bicicletas antes del catorce de septiembre.
Muchos vecinos acuden al lugar, recogiendo rápidamente sus bicicletas personales.
En el nuevo aparcamiento, hay que eliminar todas las etiquetas amarillas visibles. Las bicicletas olvidadas serán consideradas abandonadas y llevadas al cuartel policial.
El ambiente está tranquilo, aunque algunos muestran preocupación por posibles pérdidas. La policía agradece la colaboración ciudadana en la reorganización del espacio público.
