En Bélgica, la percepción económica de la ciudadanía ha cambiado notablemente. Unos resultados de encuesta revelaron preocupación creciente por temas financieros actuales.
El sesenta y cinco por ciento de los encuestados cree haber perdido poder.
Mientras tanto, una minoría considera que su poder adquisitivo sigue igual. El aumento de impuestos y tasas genera inquietud entre los participantes belgas.
Hay temores importantes relativos al deterioro de los servicios públicos esenciales nacionales. La investigación se realizó entre mil setenta y nueve ciudadanos, mayores de dieciocho años.
