Las playas fueron cerradas tras encontrarse muchas physalies en la costa. En la región vasca, el aumento sorprendió a bañistas y autoridades locales.

Unos vientos inusuales y mayor temperatura arrastraron especies al litoral.

Saint-Sébastien sufrió el mayor número de afectados por estas medusas. Ciento veinte personas recibieron atención médica en solo una jornada festiva.

También en Francia, varias áreas impusieron restricciones para bañistas preocupados. Expertos recuerdan que tocar las physalies, incluso muertas, es peligrosísimo.