Las olas africanas han comenzado a provocar calor sofocante en Turquía. Meteorólogos avisan de temperaturas superiores a los valores normales para junio.
El Nino todavía no muestra toda su influencia, según los expertos.
En Estambul, el cemento y los gases agravan la sensación térmica diaria. Las zonas costeras perciben menos calor, sobre treinta grados aproximadamente.
En julio y agosto las máximas superarán los registros de años anteriores. Para dos mil veintiséis se prevén nuevos récords de calor extremo.
