En el dos mil veinticinco las huelgas superaron cualquier cifra registrada anteriormente. El informe del ETUI confirmó más de un millón de jornadas convocadas.

Ochocientas veinte mil personas participaron activamente a lo largo de doce meses.

Las protestas sindicales protestan contra las políticas del gobierno de Bart De Wever. Educación lideró el movimiento, con una tercera parte de los paros ocurridos.

Los sectores público y privado, incluidos química y transporte, vivieron movilizaciones intensas. Valonia y Bruselas registraron cifras increíblemente elevadas en comparación con Flandes.